ORAR CON EL SALMO 51
Ten misericordia, Dios mío, por tu bondad. “ LA BONDAD DE DIOS ES GRANDE” PRIMER MOMENTO Ambientación al Salmo. De todos los seres vivos, la criatura humana es el único ser que, por su semejanza con Dios, puede establecer un diálogo con Él. Este diálogo -hablarle y escucharle- es fundamental para que exista una relación personal entre el ser humano y su Creador. No hacemos oración, pues, para "sentirnos a gusto" o porque no se nos ocurre nada mejor que hacer, sino porque la fe nos hace ver que es necesario ese diálogo con Dios, para complacerle a Él y, de paso, para ver más claro nuestro camino. Este Salmo - designado tradicionalmente con el nombre de Miserere-es la súplica penitencial por excelencia. El salmista es consciente de su profunda miseria (v. 7) y experimenta la necesidad de una total transformación interior, para no dejarse arrastrar por su tendencia al pecado (v. 4). Por eso, además de reconocer sus faltas y de implorar el perdón divino, s...